Sin duda alguna… ¡EL AMOR ES LO QUE DA SENTIDO A LA VIDA!

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, existen estudios científicos que revelan la importancia de la necesidad de amor y afecto en el ser humano. Un bebé, por muy bien alimentado que esté, si no recibe cariño, seguridad, compresión, puede sufrir graves consecuencias; necesita tener un vínculo de apego. No hay que olvidar que somos seres sociales; necesitamos pertenecer a un grupo de iguales para sentirnos bien ya que, de lo contrario, viviríamos en un mundo de tristeza y soledad constante.

En esta ocasión, me gustaría hablaros de un investigador llamado Harry Harlow, quien escribió un artículo muy conocido en todo el mundo: “The Nature of Love“. Su experimento está muy ligado a lo que venimos comentando. Antes de desvelaros nada, os explico en qué consistió:

En primer lugar, separó a dos monos-bebés de sus madres y les crió con otras dos ficticias. Éstas estaban hechas de alambre; sin embargo no eran idénticas. Una de ellas estaba recubierta de felpa y se asemejaba sutilmente con la madre auténtica. No ofrecía ningún tipo de alimento. Sin embargo, la otra no estaba recubierta de ningún material aunque tenía una especie de biberón lleno de leche. Por tanto, ésta ofrecía alimento. Después de pasar un tiempo de adaptación, Harlow introdujo un elemento de estrés en las jaulas que provocaba pánico a las criaturas. Este elemento era un oso de peluche que tocaba un tambor. El objetivo consistía en conocer sus reacciones; a quién de las mamás ficticias se dirigirían para poder refugiarse.

Pues bien, ¿a quién creéis que recurrieron los pequeños al estar atemorizados? ¿A la que ofrece alimento o a la que no lo da? Pues, curiosamente, ¡fueron rápidamente a abrazar a la mamá de felpa! Aquí pudo demostrarse que el sentimiento de apego está por encima de todo. A pesar de que la otra mamá fuera la que alimentaba a los pequeños, eligieron a la que les proporcionaba amor y seguridad. De nuevo, queda demostrado la importancia del afecto. Es esencial para cualquier ser/persona , y aún más, para un bebé. Por esta razón, es importante abrazar, acariciar, proteger, acompañar al pequeño; para que, así, pueda sentir el amor de los que le rodean y saber que van a estar ahí, siempre.

Si os preguntáis qué pasó después con estos animales, tranquilos; fueron rehabilitados por otros monos que se relacionaban socialmente de forma natural, despertando una actitud de juego en los monos que no habían sido criados por madres verdaderas.