En primer lugar, debemos tener claro que aprender la lengua de signos no significa mover las manos ‘y ya está’ sino que implica muchísimas otras cosas. Ésta se expresa, principalmente, a través de la configuración, posición y movimiento de las manos. También la expresión facial, la postura, el movimiento de la cabeza y el cuerpo desempeñan importantes funciones gramaticales y lingüísticas. Éstas son diferentes a la lengua oral, por lo tanto, no se deriva de él.

Veamos cuáles son algunas de las PECULIARIDADES más destacables de la Lengua de Signos:

Es una lengua visual-gestual, diferente de todos los idiomas que hasta ahora hemos conocido a nivel oral-auditivo, es decir: los oyentes recibimos la información a través de lo que oímos y la ofrecemos mediante la emisión de palabras. Sin embargo, las personas sordas se comunican con los movimientos corporales y las expresiones faciales y reciben la información en función de lo que ven.
Por estas razones, existen una serie de implicaciones:

A la hora de aprender esta lengua, debemos tener claro que la atención auditiva pasará a ser atención visual. Los oyentes no estamos acostumbrados a tener que esforzarnos para obtener información puesto que nos entra directa e indirectamente por el canal auditivo. No obstante, cuando queramos comunicarnos con una persona sorda, nuestra atención tendrá que ser completamente visual ya que, si queremos entender lo que nos están diciendo, debemos centrarnos exclusivamente en los movimientos, en los signos, en los gestos de la otra persona. En cuanto dejemos de prestar atención, no nos llegará ningún tipo de información. Por ejemplo, se debe prescindir de una costumbre muy común en las personas oyentes: la de hacer garabatos en un papel mientras se oye la lección del profesor. Si un profesor sordo habla y no le estamos prestando atención porque estamos mirando el papel, los pájaros del jardín, etc., perderemos totalmente el hilo de la explicación.

La memoria auditiva también pasa a ser memoria visual. Al igual que hemos explicado antes, si queremos aprender cómo se signan las palabras (mamá, papá, pelota, comer…) deberemos poner toda nuestra atención en la posición y movimientos de las manos. Al no haber ningún tipo de información sonora, no necesitamos prestar atención a nivel auditivo.

Las manos, el rostro, los ojos, son los elementos esenciales para la emisión y la recepción de la lengua de signos (L.S.E).