A continuación, os expongo una serie de elementos a tener en cuenta a la hora de establecer una conversación con una persona sorda. Al igual que los oyentes tenemos ciertas ‘costumbres’ a la hora de empezar a hablar con alguien, con las personas sordas sucede lo mismo; pero, para ello, tenemos que conocer ciertos detalles importantes. Veamos cuáles son:

  • LA MIRADA

    La mirada se convierte en un elemento fundamental para que pueda existir la comunicación. Si no se establece ningún contacto a nivel visual no se obtiene información alguna de la persona que nos está hablando. Por eso, es importante asegurarnos de que la persona sorda nos mira. La necesidad de contar con la mirada para establecer la relación comunicativa es, precisamente, una de las peculiaridades de la Comunidad Sorda.

  • LA MANO

    La mano es otra herramienta importante para poder avisar a una persona sorda cuando queremos hablar con ella. Para las personas oyentes, cuando estamos en un lugar en el que se debe pedir permiso para poder intervenir como, por ejemplo, en clase ¿qué hacemos? Levantamos la mano o el dedo índice. Con las personas sordas ocurre lo mismo. Moveremos la mano delante suya, en su campo visual para indicarle: «quiero hablar».

  • EL CONTACTO

    También, para captar la atención de la persona sorda, tocaremos sutilmente su hombro, por ejemplo. También, podríamos tocar ligeramente su pierna. Esto indica que queremos conversar con él/la. Sin embargo, cuando lo sacudimos con fuerza estaremos indicando que necesitamos una atención inmediata (en caso de emergencia o peligro).

  • LA VIBRACIÓN

    Si vemos que la persona sorda tiene las manos, los codos, los brazos apoyados en una mesa podemos golpearla suavemente para atraer su atención mediante la sensación de vibración. No hace falta hacerlo de manera exagerada puesto que las personas sordas desarrollan los otros sentidos mucho más que los oyentes

  • UNA TERCERA PERSONA

    Si la persona con la que queremos hablar se encuentra lejos moveremos la mano de una manera vistosa o, bien, atraeremos la atención del resto de personas que puedan encontrarse a su alrededor para que le comuniquen que alguien quiere hablarle. Si no está muy lejos, podremos dar un pequeño toquecito en la rodilla de aquella persona que se encuentre más próxima.

  • LA LUZ

    La luz es un elemento visual estupendo para captar la atención de un grupo numeroso de personas sordas. Apagar y encender la luz de forma intermitente hará que se percaten de que queremos dirigirnos a ellos.

Las manos son la ‘voz’ de la persona sorda. Con ellas puede expresar y decir todo al igual que hacemos los oyentes. La lengua de signos es mágica y única.