Sentimiento y emoción...

Dos conceptos qué están estrechamente relacionados pero que son distintos al mismo tiempo. ¿O no? Un momento… ¿No significan lo mismo? ¿Qué diferencia puede haber? ¿Las emociones y los sentimientos no son sinónimos? Uy uy uy… Creo que estamos algo confusos con este tema. A ver si ahora nos va a tocar hacer un curso de psicología exprés… ¡Nada de eso! Vamos a definir cada uno de ellos de una manera sencilla y práctica y veréis qué rápido salimos de dudas.

Término de emoción:

La emoción es una alteración del ánimo que dura un tiempo limitado siendo, al mismo tiempo, bastante intensa. Nos ayuda a adaptarnos a lo que pasa a nuestro alrededor. Incluso a los pocos meses de vida adquirimos las emociones básicas como el miedo, el enfado o la alegría.
Si damos un pequeño susto al bebé éste reaccionará con miedo. Veremos cómo su cara cambia por completo y cómo su expresión corporal se volverá tensa. Le durará unos segundos pero lo sentirá intensamente. Las emociones, pues, nos ayudan a expresar necesidades. En este caso, el miedo, indirectamente ‘pide’ protección ante el estímulo que desencadena en el niño esa reacción.

Término de sentimiento:

Los sentimientos son el resultado de las emociones. Es decir, es lo que sentimos cuando algo nos impresiona fuertemente; cuando somos conscientes de ello. Por ejemplo, cuando nos enamoramos, cuando estamos felices, cuando sentimos ansiedad… Éstos, los sentimientos, son más duraderos que las emociones ya que éstas últimas son mucho más intensas y explosivas.

Como hemos visto, aunque ambos términos estén muy ligados, cada uno tiene su propia definición, su propia causa; de ahí que sean tan fáciles de confundir. Pero ahora ya no hay dudas, ¿verdad? Para asegurarme de ello esta imagen será clave para que toda la información que acabáis de leer quede todavía aún más clara. Ya sabéis que una imagen vale más que mil palabras  ; )