Son casi las cinco de la tarde y los niños dejan de atender (aún más si cabe) al profesor ya que su atención está dirigida a contar los últimos minutos para escuchar el timbre que dará fin a otro día más de clase. Ahora bien, después de ello se pueden desencadenar tres situaciones:

  • ¡Por fin hemos terminado! ¡Y además es jueves! ¡Toca ir a jugar a baloncesto! ¡Qué bien!
  • ¡Por fin hemos terminado! Pero… hoy es jueves y toca ir a inglés… Qué rollo… ¡No quiero ir! ¡No me gusta!
  • ¡Por fin hemos terminado! ¡Toca irse a casa! (aunque haya que hacer deberes…)

La opción de llevar al niño a realizar una o varias actividades extraescolares suele plantearse en casi todas las familias. Ya sea por ver a otros niños apuntados, por sugerencias de algún allegado o conocido, por propia iniciativa de los padres o por sugerencia del pequeño. Sea como sea, las extraescolares siempre son un motivo de debate: ¿Perjudican o benefician? ¿Quitan tiempo de estudio o ayudan a que los niños aprendan a planificarse mejor? ¿Aquellos que hacen actividades fuera del colegio serán más avanzados en su vida inmediata y no inmediata? ¿Es bueno que tengan cada día una actividad diferente? La lista podría ser interminable.

Antes de que todos esos interrogantes nos invadan, simplifiquemos las cosas. Si queremos apuntar al niño a alguna actividad extraescolar es importante tener en cuenta estos puntos:

Contigo mismo
  • Pregúntate por qué quieres apuntarle: ¿Lo haces por él o por ti?
  • Cuál es la finalidad de la extraescolar: ¿Diversión? ¿Adquirir más conocimientos? ¿Más tiempo libre para ti?
  • Reflexiona sobre posibles frustraciones personales no resueltas
  • Intenta no tener expectativas con tu hijo
Con el niño
  • Escucha su opinión
  • Obsérvale
  • Respeta sus intereses y decisiones
  • No le presiones ni le exijas
Ambos
  • Hablad siempre. La comunicación verbal y no verbal ha de estar presente. El diálogo es la mejor vía de comprensión.
  • Cread un clima de confianza y respeto para que ambas partes podáis conversar sin reparos.
  • Intercambiad ideas, pensamientos y sensaciones (recordad que las opiniones diferentes pueden sumar y no solo restar).
  • La sinceridad es la base de toda relación. Ayuda a tu hijo a cultivarla.

Teniendo todo ello en cuenta, la decisión de las extraescolares será más fácil de tomar y las dudas desaparecerán rápidamente.

Como todo, estas actividades tienen ventajas y desventajas; dependerá de cómo sea cada uno y de las circunstancias del momento. Lo importante es que propicien ratos agradables para el niño y no se conviertan en una carga extra. Los ejemplos expuestos al principio hablan por sí solos. El que un niño vaya cada día a distintas actividades, le guste y no le suponga un problema, perfecto. El que otro vaya dos días a la semana, ¡también! Eso no quiere decir que sea menos que nadie. Al igual que tampoco lo será aquel que no esté apuntado a ninguna. ¡Olvidaros de las comparaciones! Son dañinas y no sirven absolutamente para nada.

Recordad, familias, que todos funcionamos de una manera distinta. Nuestros genes junto a las experiencias que vamos obteniendo del entorno, dan lugar a lo que somos. Cada niño es diferente. A algunos les gustarán los deportes a otros los idiomas, el baile, las manualidades, la meditación… Por eso, toda actividad/juego que haga el niño tiene que ser gratificante para él; ha de actuar como un motor interno. No tiene sentido apuntarles a extraescolares con la finalidad de exprimir al límite sus conocimientos y pensar que de esa manera estará más preparado para el futuro. Nada de ello sirve si el niño no le da un sentido a lo que hace. Lo importante es que sea feliz.

Hoy sabemos que la letra no entra con sangre. Hoy sabemos que para que se den los aprendizajes tienen que estar presente la emoción y la curiosidad. Si éstas no se dan estaremos perdiendo el tiempo y, lo que es peor, estaremos enturbiando nuevas oportunidades de aprendizaje y de crecimiento personal.

Recuerda… Si le ves contento, tú también lo estarás. Si le ves orgulloso, tú también lo estarás. Si le ves triste, tú también lo estarás.