imaginación2No es nuevo decir que el frenético ritmo de la sociedad y, por consiguiente, el de nuestras vidas, provoca que tengamos la necesidad de estar siempre de acá para allá. Incluso a veces parece que si no tenemos todo el día ocupado nos sentimos vacíos; como si hubiera una misteriosa obligación de tener que estar activos, también, en nuestro tiempo libre. Soy de las que defiende ‘el placer de no hacer nada‘ de vez en cuando: estar en el sofá sin televisión, sin radio… simplemente estar con los pensamientos o intentar mantener la mente en blanco. Ese momento es beneficioso para la salud ya que nos damos la orden de decirnos: ‘Relájate…’. Nuestro cuerpo se deja llevar por la calma y la tranquilidad, al igual que lo intenta nuestra mente dando paso a aprender a disfrutar de todo y nada al mismo tiempo. 

¿Y cómo enfocar esto con nuestros hijos? En primer lugar, el hacerles ver que el aburrimiento es positivo depende de cómo se enfoque. No hay que olvidar que la familia directa es el modelo de referencia de los niños y, en función de ello, adquirirán unos valores y unas rutinas determinadas.

Sabemos que a través del juego, los niños, no sólo se divierten; también aprenden. Utilizan la imaginación para recrear lo que ven en su día a día. Cuando juegan que van a comprar o que son policías, maestros…etc, todo forma parte de un teatro que funciona como un mecanismo que utilizan para intentar descifrar y entender cómo funciona el entorno. Algo similar a lo que nos sucede a los adultos cuando no entendemos algo… ¿Verdad que agradecemos que nos lo expliquen con ejemplos? Se podría decir que a ellos les sucede algo parecido. Al igual que jugar es importante hay que enseñarles, también, a saber aburrirse.

¡VEAMOS ALGUNOS DE SUS BENEFICIOS!

Frustración

El aburrimiento ayuda a tolerar mejor la frustración. Si poco a poco le vamos haciendo esperar le ayudaremos a aprender que no siempre se pueden conseguir las cosas en el momento que se quiera. Si no lo ejercitamos, las rabietas y el ‘lo quiero ahora’ se acentuarán con el paso de los años. Por eso, si desde bien peques les hacemos esperar un poquito ante sus caprichos, por sí solos se estarán entrenando.

Imaginación y creatividad

También contribuirá a desarrollar su imaginación y creatividad. Cuando no tengan nada a su alcance a modo de juego o todo lo que le rodea no satisfaga sus necesidades buscarán alternativas para solucionar esa sensación. Su cerebro se pondrá en marcha y se las ingeniará para crear situaciones que le diviertan o, por lo menos, le distraigan por un rato.

Paciencia

Por consiguiente, ejercitará también la paciencia. Es una consecuencia positiva al aprender a tolerar la frustración: la espera hará que se vaya acostumbrando a ser paciente a la hora de conseguir retos.

Reflexión

El aburrimiento positivo le ayudará a saber estar con él mismo y reflexionar. Es un momento de conciencia de su existencia y de sus posibilidades. Esto será una faceta a desarrollar importante para su persona de cara al futuro.

Como veis son muchas las ventajas. Con ello no quiero decir que los niños tengan que estar siempre aburridos pero sí que de vez en cuando algunas dosis no vienen nada mal. No hay que angustiarse si vemos que el niño no sabe qué hacer. Hay que buscar entretenimiento sí, pero no siempre se lo daremos nosotros. Ellos mismos tienen que saber estar solos y buscarse la diversión.

No les acostumbréis a estar activos las 24 horas del día. ¡Todo en exceso es contraproducente!